5/11/12

Un día muerto en la Telesecundaria de Cuapancingo, pero con risa y diversión

1° de noviembre de 2012
Como cada año, en nuestra Escuela no pasa desapercibida la tradición de las ofrendas en honor a los que se nos han adelantado, y este jueves 1° de noviembre, exactamente a las ocho como una ley en la escuela, todos los jovencitos se formaron en el patio de recreo para recibir sus últimas instrucciones por parte de sus docentes y en el último retoque se les comentó que tenían treinta minutos para verificar las narraciones referentes a los fieles difuntos, hechas por ellos el día anterior. La revisión final sería con sus mismos compañeros en el salón, posteriormente cada docente iba a seleccionar las mejores narraciones para que éstas fueran escaneadas y subidas a nuestros sitios de Internet: http://lecturasdechavos.wikispaces.com
La mañana no estaba tan muerta, unas niñas atrevidas llegaron con vestimentas alusivas al Día de Muertos; es que en México dicen algunos escritores como Octavio Paz, que ciertos mexicanos no le tienen miedo a la huesuda y se mofan de ella a través de esos camuflajes; ¿o será que el miedo se esconde debajo del temor? Otros niños se echaron su taco de ojo con estas bellas calacas maquilladas con colores fuertes y los trapos casi todos negros.
Una algarabía se dejó venir en cada salón cuando concluyeron sus revisiones de las narraciones, no se ponían de acuerdo los muchachos, a pesar de que en días anteriores tenían ya todo organizado. No había desorden, simplemente se veía en ellos un gran gozo por iniciar el montaje de sus ofrendas; unos salían por el ocoxal, otros por las mesas, otros a picar el papel, unos más desmadejaban las flores, otros dirigiendo la orquesta. Quién sabe qué pasó, pero casi nadie respetó su comisión que ya habían implementado entre ellos; lo más sorprendente es que todos le metían mano al trabajo.
Ya pasadas unas dos horas, los trabajos estaban concluidos; sobre las mesas como lo dicen nuestros ancestros, lucían repletas de: flores, veladoras, botellas de bebidas embriagantes, la foto a quien se dedica la ofrenda, ocoxal, incienso; y por supuesto, los suculentos alimentos: tamales, mole, pollo, arroz, espinos, guayabas, pan, tortillas y cañas entre otros. Con todo esto, los difuntos mexicanos saciaban sus apetitos alimenticios cuando andaban de pie en tierras mexicanas. Ahora nos toca a los muertos de hambre, después de calificar las ofrendas, degustar de lo que se puso en las ofrendas antes de que lleguen los del más allá, no sea que contaminen lo que ya casi estará en nuestros estómagos.
Cada grupo quería ganar el premio, el cual sería una sorpresa para no desilusionarnos porque el lunes al reanudar nuestras labores les teníamos que decir: Jóvenes las tres ofrendas quedaron maravillosas y por lo tanto todos ustedes se han ganado nuestra amistad, no tenemos con qué premiarlos, y seguimos siendo fieles amigos.
Feneció la algarabía en el patio al escuchar a varios alumnos con sus anécdotas que han escuchado, pero ellos les iban dando luz con algo de su cosecha.